viernes, 4 de febrero de 2011

ADULTERIO, ZURRICIDIO Y OTRAS EXQUISITECES.

ADULTERIO, ZURRICIDIO Y OTRAS EXQUISITECES.
Edgard J. González.

Se denomina adulterio a la situación irregular en que incurre quien, estando casado, matrimonialmente atado a su cónyuge, se permite mantener relaciones extramatrimoniales con otra persona, distinta de aquella que representa su cruz y su karma, le monta cachos a quien por ley tiene lo que pudiéramos llamar la “prioridad de uso” (y de abuso, generalmente y para desgracia de muchos). Hay otras sociedades donde legalmente se permite y se estimula la poligamia, la posesión simultánea y autorizada de varias mujeres. En Kuwait, ante la elevada cifra de mujeres solteras (y con poco chance), el gobierno se dio a la tarea de auspiciar que los hombres tomen una segunda y hasta una tercera esposa, a fin de brindar la felicidad conyugal a tantas a quienes el tren de la unión heterosexual dejó esperando en más de una estación. La evidente desventaja se deriva de calarse más de una suegra y quién sabe cuántos cuñados, que por naturaleza son pedigüeños y fastidiosos. Pero no deja de tener su atractivo eso de poder disfrutar de varias féminas a la vez, sin posibilidad de reclamo, ya que el propio Estado bendice tan singular y divina guachafita. En nuestro caso muy particular optamos por alcanzar una condición intermedia entre lo permitido aquí y allá, de forma que cometemos adulterio manteniendo un delicado equilibrio para evitar ser sancionados por las leyes y por la cuaima. Somos infieles en el plano de la fantasía, y nos permitimos mantener íntimas y exquisitas relaciones extramatrimoniales con caramelitos de la talla de Dayana Mendoza, Norkys Baptista y Carla Angola (Divinas !) sin que tribunal alguno pudiera producir por ello alguna sentencia en base al delito adulterino, toda vez que de hecho no se ha producido, ni existe ley que nos prohíba “echar canas al aire de pensamiento”, salvo en el mundo eclesiástico, y allí las faltas se arreglan con tres padrenuestros y dos avemarías, que siempre serán preferibles a la cárcel o el divorcio.
El vocablo “cidio” significa muerte, y la específica referencia dependerá del vocablo que la anteceda. Así, Homicidio, señala que se ha cometido la muerte de un ser humano genérico, (hombre, mujer o intermezzo). El término Parricidio se refiere a los asesinatos de papi o mami (Uf, qué familia !), y Filicidio implica que a algún progenitor se le agotó su instinto paternal o maternal, al tener que enfrentar las constantes malacrianzas y travesuras de su querubín (ganas de cometer tales crímenes asaltan a menudo a quienes deben soportar rockeros ácidos, regatoneros y otras lindezas que por allí deambulan). Uxoricidio es el crimen fatal cometido específicamente contra la esposa, de forma que también puede llamarse, en lenguaje coloquial, cuaimicidio. Cuando el crimen tiende a la sistemática eliminación de gran parte de un conglomerado social, de un pueblo, de una tribu, se denomina Genocidio, (los libros clásicos de la Historia lo llaman cariñosamente “Conquista y Colonia” ó el Tercer Reich). Y si se trata de mandar al más allá a un altísimo dignatario, monarca, Papa o presidente, el término oficial es Magnicidio, pero como de un tiempo para acá el control de calidad ha venido mermando notablemente en la confección de algunos de estos jefes de Estado, la terminología ha variado correspondientemente, adaptándose a lo que parece ser la substancia que prevalece en la constitución y funcionamiento de estos mandatarios, la zurra, por lo que la eliminación física de alguno de estos bastardos pasa a ser calificada como Zurricidio o Cacacidio. Aunque en Venezuela la mala calidad también es característica de los magnicidas o zurricidas, trayendo como consecuencia que un mismo francotirador lleve más de nueve años intentando asesinar al comandante mesmo, sin haber hasta ahora disparado siquiera un tiro. La cuestión empezó en el estado Bolívar, y desde entonces, a pesar de que hasta lo promocionan en Aló Presidente y las declaraciones de altos voceros del oficialismo, a nuestro zurricida en potencia le ha faltado definición en cada uno de los treinta y tres intentos formalmente denunciados. Juan Barreto, Bernal, Rodríguez Chacín, llegaron a encariñarse con el perseverante zurricida y hasta le asignaron una subvención mensual de la partida secreta, porque saben que el tipo en cuestión es uno de las pocos venezolanos que aun consideran presidente a Chávez, y para el PSUV siempre será preferible que lo maten, a que salga como corcho de limonada por la abrumadora votación democrática en elecciones libres. Pero la mayor dificultad que enfrenta el francotirador bolivariano, lo que le ha impedido halar el gatillo, es que le exigen que coloque el proyectil en una mano presidencial, que si fuera en el pecho y con lo gordo que está, la cuestión se simplifica. Una y cien veces le explican, con paciencia de maestra jubilada:”Apuntas bien y le das en la mano, en la derecha, acuérdate, mira que él es zurdo. Cuando el comandante levante los dos brazos y diga una vez más que el Imperio es el culpable de todos nuestros males, esa será la señal para que le dispares a la mano derecha, lo demás corre por cuenta nuestra”. Por ello, en Venezuela estamos más bien ante un caso insólito, el primer Manicidio de la Historia, así, sin la G.
No puedo ser acusado de presunto adulterio, porque permanezco del lado de acá de la línea a partir de la cual la “dama ciega” pudiera tomar cartas en el asunto. Ni mi propia mapanare conyugal puede castigarme por las libertades que mentalmente me tomo, y acepta conforme una situación en la que le toca la mejor parte, toda vez que a ratos, en mi pensamiento estoy con Dayana, Norkys y Carla, pero en cualquier momento que se le antoje “cualquier cosa”, sabe que controla mi cuerpo y mi mente, y los dos gozamos, no digo una sino varias, con lo que son las otras las que se lo pierden, y por ello les pido disculpas. Pero sí participo de un delito gravísimo, para el cual no encuentro escapatoria, y me temo que voy a ser enjuiciado (junto a varios millones para colmo de males, por lo que, más que la sentencia, me angustia el hacinamiento en que nos vamos a encontrar la infinita cantidad de reos del mismo delito, para quienes el gobierno habrá de construir una megacárcel, frente a la cual Cayena o Yare parecerán balnearios mediterráneos). Ocurre que yo tampoco soporto a Hugo Chávez en la primera magistratura, ni siquiera lo soportaríamos en la Junta Directiva del Club de Leones de Higuerote, o en el Concejo Municipal de Timotes, ni en posición alguna desde la cual pueda seguir haciendo daño al país y a su gente. El oficialismo se empeña en colocar obstáculos a las salidas democráticas, inhabilita, malversa dineros y recursos del Estado en las campañas gubernamentales. En mi juicio particular, la Fiscalía (a cargo de esa ilustre magistrada con postgrado en ceguera ante los múltiples atropellos que el régimen chavista comete) habrá de acumular otras graves faltas, toda vez que junto con cientos de miles, estoy convencido de que no basta con sacarlo de la presidencia; Que debe ser juzgado y condenado por los múltiples delitos que ha cometido, entre los cuales destacan la siembra de odios, la instigación a la violencia, las masacres y múltiples atropellos, la negligencia criminal frente al deslave de Vargas, y la corrupción ilimitada en perjuicio de los dineros públicos, sin excluir la perversión de las esperanzas que la mayoría depositó en él, traicionando el mandato popular de profundizar la Democracia, generar bienestar, administrar bien, y buscando en vano imponernos una anacrónica autocracia en la que priven las arbitrariedades y el resentimiento que comparte con un grupúsculo de incondicionales.
Como están las cosas, con un país inmune a sus criminales intimidaciones, con el recuerdo en carne viva de sus delitos, sus bravuconerías, sus alianzas con la escoria del mundo, su despilfarro de miles de millones de dólares con los cuales se habría podido resolver satisfactoriamente buena parte de los graves problemas de nuestros compatriotas, con los propios seguidores del remedo de gorila hastiados de tanta paja e ineficiencia, es un millón de veces más probable que yo levante, de verdad verdad, a Carla, Norkys y Dayana, las tres a la vez, a que estos gorilas que nos desgobiernan logren concretar la dictadura con máscara de revolución bonita, con la que inútilmente pretenden torcer la Historia en pleno siglo veintiuno. En la Venezuela posterior a Chávez, sí vamos a caber Todos !!

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